dissabte, 4 de juny del 2011

LA ALTERNANCIA EN EL PODER: PERVERSIONES DEL SISTEMA (2)

La alternancia en el poder, que se nos vendió en las primeras décadas posteriores a la transición democrática como una de las mejores garantías de nuestra joven democracia, se ha convertido en otra de las perversiones del sistema.


En primer lugar porque esa alternancia por lo que se refiere a nivel del estado (y de la mayoría de autonomías y de muchos ayuntamientos) se ha restringido, desde la desaparición de UCD, a dos, o como mucho tres, formaciones políticas, casi siempre PP y PSOE, derivando así en un bipartidismo exclusivo y excluyente (salvo cuando han necesitado del apoyo de otras fuerzas para detentar el poder).

Pero la perversión máxima de esta dinámica consiste en que la alternancia se ha traducido, en la práctica, en que cuando esta mandando un partido, siempre está otro que practica constantemente, la máxima de que "en la guerra todo vale", porque de eso se trata, ni más, ni menos: de una guerra abierta y despiadada por el poder. Y así mientras 1/3 aproximado de los cargos que hemos elegido intentan legislar y gobernar, otro 1/3 aproximado torpedea cualquier iniciativa de los primeros, para dejarlos en evidencia y contentar a su electorado, con el único objetivo (es lo único que cuenta) de recuperar el poder. Entretanto, el último 1/3 restante se apunta a lo que más les conviene a ellos (pero no al país), o a lo que tengan pactado. Eso si, todo ello disfrazado de ideología política, que queda muy bien, aunque ya no engañan a casi nadie. Porqué ya hemos podido comprobar que tanto unos como otros están a las ordenes del poder económico.


Y así mientras unos intentan construir algo, otros intentan que no lo consigan, y los contribuyentes (todos nosotros) pagando sueldos, dietas, coches oficiales, viajes, etc. tanto a los primeros como a los segundos y terceros. ¿Os imagináis a una persona que pretendiera contratar a una empresa para que le hiciera una reparación o reforma en su casa y a la vez a una segunda empresa para que le fuera tirando abajo lo que la primera estaba haciendo? ¿Cuanto tiempo creéis que tardarían en ponerle en tratamiento psiquiátrico? Pues esto mismo estamos, si no haciendo, consintiendo todos nosotros.

Exactamente esto es, ni más ni menos, lo que pasa con nuestros políticos, aunque con una diferencia: si alguien pretendiera contratar a dos empresas, una para hacer algo y otra para deshacerlo, a la vez, o una inmediatamente después de la otra, con toda seguridad ninguna de las dos empresas aceptarían tal encargo absurdo.

¿Porqué los partidos políticos si? Sólo se me ocurre una respuesta lógica: su objetivo no es servirnos a nosotros, su objetivo es servirse de nosotros.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada